Lima, Perú

Ser misionera es caminar junto a otros, es salir de tu zona de confort y comodidad, es abrir el corazón y dejarse moldear por la comunidad, por la gente con la que compartimos la vida; es guardar en el corazón, gestos, palabras y miradas, es llevar entre las manos las historias que te confían, a veces será abrazarlas con dolor e impotencia, y otras con la alegría de la esperanza que brota en el contexto más oscuro.

Caminamos con la comunidad de Año Nuevo, en Comas, en Lima, Perú a través de Fe y Alegría.  Un proyecto fundado por el P. José María Vélaz, SJ en Caracas, Venezuela en 1955 y que llegó al Perú en 1966 y al que nos sumamos desde hace 25 años en Fe y Alegría #8 para acompañar a más de 1200 infancias cada año en su formación integral con mayor atención a los más vulnerables, “Donde termina el asfalto comienza nuestra misión”.

Atendemos nivel inicial, que es educación preescolar y nivel primaria, nuestra presencia está en la promotoría del Colegio. La misión consiste en cuidar la esencia de Fe y Alegría, la razón por la que fue fundado, que fue para atender a los que más lo necesitan con educación de calidad. También para cuidar el ambiente, la espiritualidad y la actividad pastoral de la comunidad escolar.

mision-peru-2

También somos parte de la comunidad parroquial “Cristo Liberador”, colaboramos en la acción pastoral, en formación a catequistas, como ministros extraordinarios de la comunión, acompañando laicos Asociados MHPVM, pastoral vocacional y juvenil, colaborando así en lo que está a nuestro alcance.

mision-peru-3

Tratamos de hacernos presentes en las “Partes altas” que son asentamientos humanos donde tantas vidas están en movimiento. Allá hemos colaborado en comedores comunitarios, que les llaman “ollas comunes” en donde familias se alimentan todos los días.

Es un lugar “al margen” donde se evidencian muchas desigualdades sociales, por ello la educación sigue siendo nuestra apuesta, ya que esta abre puertas y ventanas al pensamiento, a la compasión.

Aquí estamos, tratando de ser presencia cercana, amable, compasiva y alegre, siendo amor y consuelo en el dolor.