Nigeria

Las Hermanas Misioneras  Hijas de la Purísima Virgen María nos encontramos en Tse-Kusha, Gboko estado de Benue y Umuogwu, Amandugba, estado de IMO, atendiendo dos casas de formación: en Tse-Kusha el aspirantado y juniorado y en Umuogwu el postulado y el noviciado. Ambas casas se encuentran en comunidades campesinas.

En el estado de Imo, aún en medio de guerras, violencia, secuestros, tribalismo, persecución Cristiana, inseguridad y corazones endurecidos, sentimos el clamor del Corazón de Jesús herido por el dolor de nuestros hermanos y hermanas. Por lo que, trabajando por un mundo más humano, más justo, más fraterno, seguimos haciendo presente el Reino de Dios entre la comunidad Igbo y todos aquellos que necesitan de un consuelo a ejemplo de nuestros queridos fundadores; Padre Alberto Cuscó Mir, Madre Julia Navarrete Guerrero y Madre Virginia Rincón Gallardo.

Al mismo tiempo que nuestras hermanas formadas se dedican a conocer, profundizar, asimilar e identificarse con la espiritualidad y carisma propios de esta Congregación, lo hacen vida con la intención de ser un Consuelo para el Corazón de Jesús entre los más pobres y vulnerables de éste lugar, los que sufren y tienen necesidad de escucha, atención, de quién les tienda una mano amigable y amorosa y sobre todo que les aliente la fe y esperanza dándoles a conocer a un Dios-Padre amoroso, misericordioso y que se interesa por cada uno de ellos al igual que está atento a sus gemidos.

Este Dios-Padre amoroso y compasivo se comparte día con día, en la cercanía, convivencia e instrucción a través de las clases de moral, la coordinación del coro y preparación de las lecturas dominicales con los niños e instrucción dominical sobre el Evangelio y lecturas. Este apostolado, además de formarlos e instruirlos en la importancia de la Misa-Eucarística en su vida, también les ayuda a desarrollar la habilidad del canto y la confianza para presentarse ante un público, al mismo tiempo les ha abierto las puertas para poder continuar su educación en escuelas católicas ya que en base a su presentación, tanto el párroco como la gente del pueblo de Dios, les ofrecen becas.

Por otro lado, la juventud se encuentra ausente y ajena en las cosas de Dios, preocupados por su bienestar y posición social, por lo que también, los atendemos por medio de reuniones semanales en dos diferentes parroquias.

Tenemos la oportunidad de hacer vida las obras de misericordia, visitando, atendiendo, consolando a los ancianos, enfermos y personas que viven en soledad. De igual manera, asistimos a los funerales con el fin de acompañar, dar una palabra de aliento y esperanza a los familiares que viven en dolor por la pérdida de sus seres queridos. También compartimos la alegría con quien tiene la bendición de recibir a un recién nacido en la familia.

El pueblo en el que vivimos carece de los servicios básicos, como la luz eléctrica, el agua potable y atención/recursos médicos. Las hermanas novicias, después de haber ampliado su conocimiento sobre la Justicia Social de la Iglesia, realizaron varios proyectos y lanzaron una campaña titulada: “Compartir la luz de Cristo” . Gracias a la generosidad de algunas personas pudimos proveer pequeñas unidades de luz solar a 7 familias. Compartimos medicamento y ofrecemos nuestros servicios de primeros auxilios a quienes lo necesitan.