La Congregación de las Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María nació del anhelo profundo de vivir y compartir el amor de Cristo a través de la pureza, la humildad, el sacrificio y la caridad. Inspiradas por el ejemplo de la Santísima Virgen María y guiadas por el Espíritu Santo, las primeras hermanas encontraron en la cruz de Cristo su mayor fortaleza y en la fe su sostén inquebrantable. Con la dirección espiritual del P. Cuscó Mir, S.J., y la entrega fervorosa de Madre Julia Navarrete y Madre Virginia Rincón Gallardo, la congregación asumió la misión de reflejar el rostro de Cristo en el servicio a los demás. Desde sus inicios, las Misioneras han llevado consuelo, educación y esperanza a comunidades necesitadas, testimoniando el amor divino que transforma y da vida.
Misión
Formar seres humanos evangelizados, fraternos, alegres, críticos, con sentido de trascendencia, que apasionadamente viven y se renuevan desde la experiencia del amor de Dios para dar consuelo al Corazón de Jesús, siendo capaces de dialogar, servir y comprometerse en la transformación de la sociedad.
Visión
Somos comunidades educativas comprometidas con la evangelización y humanización de personas con excelencia académica, capaces de establecer relaciones interpersonales sanas, con capacidad de liderazgo y proyección social.
Nuestra identidad
El monograma de las hermanas Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María contiene toda esta espiritualidad de Consolar el Corazón de Jesús en las tres devociones que de este emanan, así como los caracteres distintivos de la congregación:
La riqueza de este carisma se comparte en todas las obras apostólicas que forman parte de la Red de Colegios. De esta manera, todas las personas que conocen y colaboran en dicha red, tienen la oportunidad de conocer y hacer vida el carisma de la congregación de Misioneras Hijas de la Purísima Virgen María.
Valores
Fe
Vivimos con profunda confianza en Dios, sostenidas por la certeza de su amor providente y guiadas siempre por el Espíritu Santo.
Caridad
Servimos con un amor puro y desinteresado, siguiendo el ejemplo del Sagrado Corazón de Jesús que entregó su vida por todos.
Pureza
Buscamos imitar la pureza de la Virgen María, reflejando en nuestras acciones un corazón limpio, humilde y entregado a Dios.
Amor
Realizamos todas nuestras misiones desdel el corazón, buscando el bienestar espiritual de las personas a través del Evangelio.
Espiritualidad
Reconocemos que toda obra buena proviene del Señor, por lo que actuamos con sencillez, gratitud y espíritu de servicio.
Servicio
Nos comprometemos con alegría a atender a los más necesitados, llevando esperanza, educación y consuelo donde más se requiere.
Unidad
Cultivamos la comunión y el amor mutuo entre hermanas y con quienes colaboran en la misión, reflejando la unión que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Esperanza
Creemos en el poder transformador del Evangelio y en la promesa de un mundo renovado por el amor y la misericordia de Dios.