Con cariño, me animo a compartir este escrito con mis hermanas de Casa de Guadalupe y Casa Julia, sin otra finalidad que alentar sus vidas que han donado con tanto amor a Jesús y que sientan que no están solas. Oh Dios, tú que eres bueno y grande en amor, vuelve tu mirada hacia mí, en este momento de debilidad y de enfermedad.